martes, 14 de diciembre de 2010
No tiene sentido
Gritos, lágrimas, reproches, tensión, dolor, angustia, temblor, presión, sudor, desesperación... Y después, subo dieciséis escaleras, me siento en el suelo, con las botas puestas y con la televisión en standby. La luz de la pequeña luna no se atreve ni a entrar por las lamas de la ventana. Me echo las manos a la cabeza y escucho mi corazón. A cien por hora, o a mil, ni siquiera puedo contar, solo siento. De repente mi cabeza se enreda en un cúmulo de ideas, de pensamientos, de sensaciones, que no son compatibles las unas con las otras. Por un lado, la locura se desata, la vena del cuello se hincha, deseo huir, irme lejos, y por otro, siento empatía por las personas que me han dado la vida. ¿Qué debo hacer? Me siento perdida, sola, vacía, con miedo. Se que no tiene ningún sentido. Que con sonrisas la vida sabe mejor. Bajo. Os abrazo. Buenas noches.
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