Bebí tanto alcohol que cuando todo ocurrió, ni siquiera era consciente, no quería serlo. Eran altas horas de la noche, y no estaba lúcida como para razonar, y adivinar que sería la ultima vez que traspasaría esa puerta. Lo último que escuché fue el ruido del motor del coche, y no conducía él, sino un sinfín de grados de alcohol.
Al día siguiente, toda la culpa se la atribuí a ese alcohol, pero no la tenía él... en mi cabeza solo se oía un nombre, del que no podía estar segura del todo.
Pasaron duros meses, en los que intenté ser fuerte, intenté ser madura, pero mi estómago no estaba contento, sentía angustia, dolor, y las lagrimas eran las protagonistas de mi personalidad. Una personalidad que siempre había estado marcada por una sonrisa, que al final de las mejillas provocaba unos hoyuelos que ya no tenía.
Mi carácter empezó a cambiar, mi vida laboral se iba a la mierda, y la personal estaba en la mierda más profunda que pudiera existir en mi pequeño mundo. Apenas podía hacer las cosas más simples de un día a día. Cada vez que cogía el volante empezaba a temblar, si oía una canción que me recordara a los últimos cinco años, sentía hasta mareos. No quería mirar atrás, pero tampoco era capaz de mirar hacia delante. Cerraba los ojos, y esperaba una mano que me cogiera por el hombro y me dijera, " tranquila estoy aquí. Te quiero."sucedido de un abrazo. Pero eso nunca ocurrió. No era una película, era la vida real, en la que solo había estado de vacaciones en momentos extremos, ya que mi vida se basa en sueños entre nubes.
Ahora ya ha pasado bastante tiempo, y si me paro a pensar, se que esto forma parte del aprendizaje de mi vida, que "gracias" a esto seré más fuerte, y que me estoy creando como eso que denominan " persona". No sé si lo sé o es solo lo que dicen los mayores.La espinita sigue en mi corazón, y no me la puedo quitar ni con miga de pan, probablemente en un futuro me reiré, y no me importará.
Si vuelvo a nuestro rincón, el que ahora compartes con ella, se que olerá solo a sal y que ese olor caprichoso de sonrisas y felicidad nunca más volverá.
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